Undécima Estación

Jesús es clavado en la Cruz

Undécima Estación : Jesús es clavado en la Cruz

« Condujeron a Jesús al lugar llamado Gólgota. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó. Lo crucifican… Era la hora tercia… Estaba puesta la causa de su condena: “El rey de los Judíos”. Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. » (Marcos 15, 23-27).

Jesús, decía: « Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen ». Uno de los malhechores colgados le insultaba: “¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!” Pero el otro le respondió diciendo: “Para nosotros es justo, lo hemos merecido con nuestros actos; pero éste nada malo ha hecho”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu reino”. Jesús lee dijo: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (Lucas 23, 34-43)

MEDITACIÓN

Padre, ¡sálvame de ésta hora! Pero es por ésta hora que he venido.

Dolor fulgurante del clavo en la mano, dolor que borra toda idea de la cabeza. Un solo clavo no es suficiente. Hace falta otro y otro más. Padre, no sé mas nada. Me has identificado al mal. Soy esa serpiente clavada encima del trigueño. Mi vista tortura a mi madre, tortura a aquellos que me aman. Los crucificados que me entornan están clavados bajo el mismo sufrimiento. Estoy clavado al sufrimiento del mundo entero. Pero salvaré a aquellos que me mirarán. Padre perdona a todos. Dales tu espíritu. Que todos los que sufren tornen hacia tu Reino. Yo sanaré a los que me miraron, a los que me invocaron. Abre tu paraíso a mi oveja palpitante para que esté eternamente conmigo y que también yo esté contigo.

« Si alguien quiere servirme, debe seguirme, y allí donde yo estoy, estará también mi servidor. »

ORACIÓN

Jesús,
clavado en la cruz,
privado de la libertad,
acuérdate de todos los prisioneros:
los del pecado,
los de las prisiones,
los de la enfermedad y los de la última agonía;
permíteles entrar desde hoy en la participación de tu vida.

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