Sexta Estación

La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Sexta Estación : La Verónica enjuga el rostro de Jesús

« Así como se asombraron de él muchos pues tan desfigurado aspecto tenía — ya no tenía apariencia humana — igualmente muchas naciones se asombrarán; ante él cerrarán la boca los reyes, pues verán algo que nunca se les contó… Sin gracia ni belleza para atraer la mirada, sin aspecto digno de complacencia. Despreciado, desecho de la humanidad, hombre de dolores, avezado al sufrimiento... Ahora eran nuestras sufrimientos los que soportaba y nuestros dolores los que lo agobiaban. » (Isaías 52, 14-15 y 53, 2-4)

« He buscado al amor de mi alma… Los centinelas me encontraron, los que hacen la ronda en la ciudad: “¿habéis visto al amor de mi alma?” Apenas los había pasado, cuando encontré al amor de mi alma. » (Corintios 3, 1-4)

MEDITACIÓN

¡Cuán desfigurado estás Señor! Los golpes han destrozado tu hermoso rostro. Y aún así, con la sangre y el sudor, no teniendo ya apariencia humana, ¡eres hermoso! La noche terrible y los escupitajos no han podido alcanzar la majestad profunda de tu rostro. Veo bien que eras hermoso, que eres hermoso todavía y a pesar de todo. Y en este rostro grande y hermoso, ¡tu mirada Señor! Los guardias venían junto a los sumos sacerdotes y decían: « Nunca un hombre ha hablado como este hombre »; tampoco se ha visto nunca tanta profundidad, tanta dulzura, tanta belleza en la mirada.

¿Por qué Señor tu rostro, radiante como el sol en el día de la Transfiguración está ahora tan maltratado? — Cumplo ahora lo que estaba escrito en Isaías: « Multitudes asombradas al verme, tan desfigurado estoy », pero todo esto no es nada comparado con los desastres causados por el pecado en las almas, aunque fueron creadas a mi imagen. Siendo descubierto el pecado, grabaré en las almas la belleza de mi rostro; seguramente más que sobre un lienzo, grabaré mi rostro en el alma y en el corazón de aquellos que me aman, de aquellos que quieren enjuagar las lágrimas de mis ojos y las lágrimas de todos aquellos que están conmigo.

ORACIÓN

Señor Jesús,
muestra tu rostro a todos tus hijos del mundo.
Que los ultrajes y salivazos de los impíos
no nos impidan amarte.
Señor, ¡graba tu rostro en mi alma!

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